Por qué los alemanes no son malos

Al comenzar el mundial de Brasil 2014 estaba con mi familia y dije un comentario en ese momento algo trivial, pero confiado: “Alemania ganará esta copa”. Todo mundo se volvió a mi y me quedó viendo con cara de extraño, diciendo: “No, Argentina ganará porque tiene a Messi” “No quiero que ganen los alemanes porque son malos, de ahí fue Hitler”. No fueron los últimos comentarios que escuché, al contrario, este tipo de observaciones llegaron a mis oídos con mucha más frecuencia e intensidad cuando se definió que la final sería disputada entre el equipo germánico y el argentino. Nadie estaba conmigo y Alemania porque de ahí fue Hitler y por lo tanto son “malos” porque su pueblo fue uno de los que impulsaron los peores crímenes contra los humanos en el siglo XX. Pero respondo: ¿cómo podemos juzgar si una persona o nación es “mala” o no? de hecho, ¿cómo establecemos esta categoría de maldad y bondad? A esta última pregunta se puede responder con lo siguiente: empatía y moral, pero afirmar algo como la primera pregunta es algo completamente diferente.

En 1919 se firmó el tratado de Versalles en Francia, un documento de paz que establecía que el Imperio Alemán pagaría los gastos producidos durante la primera guerra mundial a Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Eran tiempos económicamente difíciles por las guerras, pues una nación que participa en ellas pierde mucho dinero y la recuperación después de los actos bélicos es difícil. Al ser sometido el imperio alemán su pueblo se vio en la necesidad de pasar decadencias, hambre entre otros malestares, eso, sumado a la gran depresión de 1929 y a otros factores ideológicos impulsaron a Alemania a formar un pensamiento nacionalista y una disciplina fascista, y a la toma de poder del partido nacionalsocialista.

Alemania quiso crecer, no de buena forma sino con el uso de la fuerza, del control político y de la opresión.

Hay muchas obras literarias que nos muestran el holocausto como “El diario de Ana Frank” “Los hornos de Hitler” de Olga Lengyel y críticas, cuentos como “Deutsches requiem” de Borges, películas, documentales y un sin fin de material para estudiar.

Después de estudiar y leer al respecto estoy en total desacuerdo con las acciones producidas por la Alemania Nazi de Hitler, y considero sus actos, no al pueblo, como llenos de maldad, pero en fin, dicho holocausto terminó en 1945, estamos en el año 2014 y escucho comentarios despreciables hacia los alemanes, a personas que no conocemos en realidad y que están etiquetadas como “malvadas” por decisiones de sus antepasados. 

Yo no creo en una maldad necesaria en estas personas, porque si bien pueden estar educados bajo ideologías parecidas a las de la Alemania nazi ellos no nacieron en las mismas circunstancias, viven en una era en donde la información y el conocimiento son clave para triunfar y no las invasiones a países.

Hoy en día Alemania es una potencia en ciencia, tecnología y cultura, con un pasado oscuro, pero con la posible luz del futuro que debería buscar, y que nosotros deberíamos dejarles hallar.

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