El sueño de volar

Un cosquilleo en el estómago, una agradable calidez en el pecho y miedo manifestándose en el temblor de las manos, tres de las cosas que siento dentro de mis sueños cuando tengo la sensación de volar.

¿Quién no sueña con volar al ver las aves o los super héroes que aparecen por la televisión? ¿quién no ha soñado despierto con nadar a través del basto azul del cielo? y sentir el viento sobre su cara con una sensación de absoluta libertad. La imaginación de la persona puede ser muy fuerte, pero la experiencia onírica de volar es mágica y es que son repetidas las ocasiones con las que duermo y tengo esa sensación, siempre de diversas formas sin tener en claro un método definido sobre el cómo hacerlo, siempre cambiando, siempre siendo un “yo” diferente, pero teniendo algo en común: incredulidad y fe.

Si, conceptos que a veces no se relacionan muy bien, pero que en sueños parecen tener total sentido y esa es la maravilla de las experiencias dentro de los sueños y de la imaginación inconsciente, que todo puede suceder.

Sin embargo, a menudo me pregunto cómo es posible sentir cosas que no has experimentado realmente, es decir, si, si he volado, pero a bordo de un Boeing 787 no de la forma en la que lo hago cuando duermo, y entre más pienso más me fascino sobre lo maravilloso que es la vida y el cerebro, la unión de ellos, la mente.

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